De acuerdo con el ministro de Transporte, Chris Bishop, tras una década de construcción, el nuevo ferrocarril comenzará a transportar pasajeros el próximo domingo, cuando abrirán tres nuevas estaciones.
El funcionario catalogó el proyecto como el más grande, en materia de transporte, y quizás el más desafiante que se ha completado hasta la fecha en Nueva Zelanda.
Las ventajas incluyen una red ferroviaria muy superior en conexiones con viajes más rápidos, servicios más frecuentes y una capacidad mucho mayor.
Según señaló Bishop, se espera que el enlace ferroviario urbano (CRL, por sus siglas en inglés) impulse la construcción de nuevas viviendas y negocios en torno a las estaciones, mejore el acceso a empleos y servicios, y contribuya a que una ciudad en crecimiento funcione de manera más eficiente.
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