La medida contempla la exención para los vehículos de hasta 80 kilovatios (kW) de potencia, equivalentes a unos 109 caballos de fuerza, así como para las motos, sin distinción de cilindraje, de acuerdo con los detalles divulgados tras la reunión gubernamental.
En su cuenta de esa red social, Meloni señaló que el Gobierno elimina “una de las tasas más odiadas por los italianos”.
Señaló que se ha optado por transformar parte de los recursos destinados al pago de combustibles en una medida sencilla y estructural, diseñada especialmente para quienes utilizan coches y motocicletas a diario para trabajar, cuidar a sus hijos y desplazarse.
La eliminación del impuesto tendrá vigencia para los pagos cuyo vencimiento ordinario esté comprendido entre el primero de enero y el 31 de diciembre de 2027, por lo que, en su formulación actual, se trata de una medida a aplicar en el año próximo.
Según datos difundidos por fuentes gubernamentales, la disposición alcanzará a más del 70 por ciento de los automóviles actualmente en circulación y, junto con las motocicletas, beneficiará a unos 14,5 millones de vehículos.
La eliminación del impuesto supondrá una reducción de los ingresos de las regiones italianas, que perciben parte de esa recaudación, de ahí que, para compensar ese efecto, el Estado prevé transferirles recursos por unos 2,3 mil millones de euros en 2027.
El decreto forma parte de las decisiones adoptadas por el Ejecutivo italiano en materia de fiscalidad y apoyo a los propietarios de vehículos, en un contexto marcado también por el incremento de los precios de los combustibles.
ocs/mml













