Según estadísticas oficiales, entre enero y julio de este año se registraron tres mil 970 causas por estafa y otros delitos asociados, 14 por ciento más que las tres mil 482 contabilizadas en igual período de 2025, para un promedio de unas 18 denuncias diarias.
El fraude informático también muestra un crecimiento acelerado, pues los casos de modificación o manipulación de programas aumentaron 273 por ciento durante el primer semestre, al pasar de 40 a 149.
Especialistas de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) advirtieron que los delincuentes buscan controlar los dispositivos sustraídos para acceder al correo electrónico, WhatsApp, banca en línea y otros servicios, con el propósito de transferir fondos o suplantar a las víctimas.
El director de Estrategia y Transformación de la SBP, Enoch Santamaría, señaló al diario La Prensa que el uso de claves débiles o repetidas y la falta de protección de la tarjeta SIM facilitan esas operaciones.
Por su parte, el gerente de Ciberseguridad Institucional, John Kent, alertó que la biometría tampoco constituye por sí sola una garantía absoluta frente a nuevas técnicas, incluidos los llamados deepfakes.
Los expertos recomendaron aplicar una estrategia de seguridad en capas, con contraseñas robustas, PIN, tokens y otros mecanismos de autenticación, además de evitar almacenar claves en el teléfono y abrir enlaces recibidos de remitentes desconocidos.
Ante el robo o pérdida de un celular, aconsejaron bloquear de inmediato la banca en línea y la tarjeta SIM, suspender la línea telefónica y utilizar las herramientas de Apple o Google para bloquear, rastrear o borrar remotamente el dispositivo.
La SBP recordó además que las entidades bancarias deben mantener controles de seguridad y cuentan con hasta 30 días calendario para responder a los reclamos de sus clientes. En determinados casos, el afectado puede acudir posteriormente a la Superintendencia para solicitar mediación.
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