El país sudamericano destinó en 2024 unos 266,8 mil millones de reales (52,3 mil millones de dólares) a infraestructura, equivalentes al 2,27 por ciento del Producto Interno Bruto, mientras que el nivel considerado necesario para enfrentar los principales obstáculos asciende al 4,65 por ciento de ese indicador.
De mantenerse el porcentaje, la inversión anual debería alcanzar aproximadamente 550 mil millones de reales (108 mil millone de dólares) y sostenerse durante dos décadas, expuso el análisis de la CNI.
Señaló que el esfuerzo resulta necesario para reducir deficiencias acumuladas en áreas fundamentales para la actividad económica y la calidad de vida, entre ellas transporte, energía, saneamiento, telecomunicaciones y logística.
El sector privado respondió por la mayor parte de los recursos destinados a infraestructura en 2024, con 188,1 mil millones de reales (36,9 mil millones de dólares), equivalentes al 70,5 por ciento del total, y el ramo público aportó la cantidad restante.
La participación estatal, sin embargo, experimentó una reducción significativa durante la última década.
Según la CNI, los desembolsos de esa procedencia descendieron de 208,5 mil millones de reales (40,9 mil millones de dólares) a unos 107 mil millones (21 mil millones de dólares) en dicho período.
El presidente de la referida entidad, Ricardo Alban, defendió un nuevo modelo de financiamiento capaz de movilizar recursos públicos y privados y garantizar continuidad a los proyectos de infraestructura.
Tal propuesta incluye mecanismos destinados a proporcionar mayor seguridad jurídica y previsibilidad regulatoria, condiciones consideradas esenciales para atraer capital privado y ampliación de las inversiones a largo plazo.
Reportes de prensa apuntaron que este diagnóstico adquiere relevancia en un momento en el cual Brasil busca elevar su productividad y competitividad y enfrentar desigualdades regionales vinculadas a la insuficiencia de servicios e infraestructura.
También, el estudio plantea que la superación de esos déficits debe convertirse en una política de Estado, con planificación a largo plazo y mecanismos estables de financiación.
De acuerdo con la CNI, cerrar la brecha requerirá preservar la participación del capital privado sin abandonar el papel del Estado en la planificación y ejecución de proyectos estratégicos.
mem/dsa













