La institución contempla dos posibles escenarios: uno moderado, que reduciría en 0,5 puntos porcentuales la expansión prevista para el presente año, y otro fuerte, con un impacto de hasta 1,4 puntos.
El BCE precisó que todavía no es posible determinar con exactitud la magnitud del efecto económico del fenómeno y aclaró que se trata de simulaciones técnicas, no de una predicción climática.
Los posibles efectos se concentrarían en la producción, las exportaciones y los precios de los productos, debido a eventuales cambios en las condiciones climáticas.
No obstante, el Banco Central elevó de 2,5 a 2,7 por ciento su previsión de crecimiento de Ecuador para 2026.
El organismo calcula para este año un aumento de 3,3 por ciento en el consumo de los hogares y de 5,8 por ciento en la inversión, mientras las exportaciones crecerían 3,8 por ciento.
Las remesas alcanzarían unos más de ocho mil millones de dólares al cierre de 2026, con un incremento interanual de 3,8 por ciento, mientras el crédito al sector privado crecería 10,9 por ciento.
El BCE también proyecta una inflación promedio anual de 2,1 por ciento y reservas internacionales por 11 mil 239 millones.
Para el período 2027-2030, la entidad estima un crecimiento económico promedio de 2,5 por ciento anual, impulsado principalmente por las actividades no petroleras, el consumo de los hogares y la inversión.
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