De esa forma, establece nuevos requisitos que los países miembros deben cumplir para mantener su atractivo como destinos responsables, según un comunicado de la Comisión Europea (CE).
Entre las medidas más destacadas se encuentra la obligación de implementar sistemas de gestión de residuos eficientes, reducir las emisiones de carbono en el sector del transporte y el alojamiento, y proteger la biodiversidad local.
«El turismo sostenible ya no es una opción, sino una condición indispensable para la competitividad de los destinos europeos», declaró la comisaria de Medio Ambiente.
Las ciudades europeas están respondiendo a estas exigencias con iniciativas innovadoras. Ámsterdam, por ejemplo, ha limitado la llegada de cruceros al centro de la ciudad para reducir la masificación y la contaminación.
París ha peatonalizado amplias zonas del centro, promoviendo el turismo a pie o en bicicleta.
Venecia ha implementado un sistema de reserva obligatoria para visitar la ciudad y ha limitado el número de turistas diarios para proteger su frágil ecosistema .
Estas medidas, aunque polémicas en algunos casos, están siendo seguidas por otras ciudades europeas que buscan equilibrar el turismo con la calidad de vida de los residentes y la preservación del patrimonio.
El sector privado también está respondiendo a esta tendencia. Cadenas hoteleras como RIU, Meliá, NH y Accor han implementado políticas de reducción de plásticos de un solo uso, eficiencia energética y contratación de personal local.
Las aerolíneas están invirtiendo en combustibles sostenibles y compensación de carbono . Según datos del WTTC, el 80 por ciento de los viajeros europeos considera la sostenibilidad un factor importante a la hora de elegir un destino, y el 60 está dispuesto a pagar más por servicios turísticos que garanticen prácticas responsables con el medio ambiente.
La sostenibilidad se ha convertido en un valor de marca para los destinos que buscan atraer a un viajero cada vez más consciente.
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