El cruce comenzó luego de que el embajador estadounidense, Kevin Marino Cabrera, calificara de “obsesión” la reacción de Beijing ante los viajes de legisladores panameños a Taiwán y la creación, el pasado 8 de septiembre, del Grupo Multipartidista de Intercambio Parlamentario Panamá-Taiwán.
Durante un acto de entrega de cuatro drones al Servicio Nacional Aeronaval (Senan), Cabrera ironizó sobre las protestas chinas y afirmó que si se pronuncia tres veces la palabra Taiwán “se te aparece el embajador chino”.
La embajada de China respondió en la red social X con un mensaje en el que, aunque no mencionó expresamente al diplomático, publicó una fotografía suya y señaló que “la juventud no es excusa para la ignorancia” y que “el prejuicio es el veneno más peligroso”.
La representación de Beijing cuestionó además el respeto a los principios de soberanía, integridad territorial y no injerencia en los asuntos internos de otros países.
Cabrera respondió posteriormente que Panamá es un país soberano y democrático donde las personas pueden tomar sus propias decisiones, y sostuvo que en China “no están acostumbrados” a ello.
El intercambio ocurre en medio de las advertencias de Beijing sobre los contactos entre autoridades de Taiwán y países que mantienen relaciones diplomáticas con China.
El portavoz de la cancillería china, Guo Jiakun, afirmó el 14 de septiembre que la creación del grupo parlamentario Panamá-Taiwán viola el principio de una sola China y exhortó a Estados Unidos a dejar de enviar “señales erróneas” sobre Taiwán y de afectar los vínculos entre China y Panamá.
La nación canalera estableció relaciones diplomáticas con el gigante asiático en 2017, después de mantener durante décadas vínculos oficiales con Taiwán.
El presidente de la República, José Raúl Mulino, ha reiterado que la política exterior corresponde al Órgano Ejecutivo y que los viajes e intercambios de diputados panameños con Taiwán no cuentan con su aval ni representan la posición oficial del Gobierno.
El nuevo episodio tiene lugar en un escenario de creciente competencia estratégica entre Washington y Beijing en torno a Panamá y, particularmente, al Canal, considerado un punto de interés para ambas potencias.
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