Por Antonio Rondón
Recientemente, el propio Lecornu reconoció que estaba preparado para enfrentar alguna que otra propuesta de voto de desconfianza y sus propósitos para nada ayudan a descartar esa posibilidad.
En plena campaña electoral para las presidenciales de 2027, el primer ministro galo presentaría un proyecto de presupuesto que pretende reducir gastos por 55 mil millones de euros, la mayor cifra de Francia en tiempos de paz, destaca el canal France 24.
Lecornu pretende buscar ese dinero a partir de la congelación de los incrementos de las pensiones, previstos como hasta ahora para compensar las subidas inflacionarias, un elemento de protección social crucial ahora que el precio del carburante presiona la inflación.
Pero el “esfuerzo” de Lecornu no queda ahí, pues se propone materializar un impuesto sobre las jubilaciones más altas, cuando algunos expertos estiman que hasta ahora eso era un tema intocable.
Sin embargo, el jefe de Gobierno insiste en que el asunto de las jubilaciones contribuye a mantener el aumento del déficit presupuestario que casi llega a 5,6 por ciento, cuando se esperaba que en este año quedara por debajo de cinco puntos.
En defensa de la estabilidad fiscal, Lecornu precisa que el recargo sobre los beneficios de las grandes empresas disminuirá, hasta recaudar cinco mil millones de euros anuales, frente a los ocho mil millones actuales, con el objetivo de “sostener” el crecimiento.
Como era de esperar, pues ya habían avisado, de inmediato dirigentes del Partido Comunista, La Francia Insumisa (LFI) y del Partido Socialista (PS) rechazaron la versión que aún cocina el alto funcionario, quien adelantó las principales líneas en declaraciones a Le Figaro.
La secretaria general de la Central General de Trabajadores (CGT), Sophie Binet, fustigó una propuesta de Lecornu al ministerio de Trabajo “de hacer un esfuerzo de dos mil 500 millones de euros”, con la congelación de salario de funcionarios públicos.
Binet estimó que esa propuesta era un escándalo y anunció un posible paro de actividades del sector público para el 29 de septiembre, destaca France 24.
La líder de la bancada parlamentaria de LFI, Mathilde Panot, ya amenaza con censurar un presupuesto de recortes que hará sufrir todavía más a la gente.
De su lado, el líder del Partido Comunista Francés, Fabien Roussel, denunció un presupuesto de desmantelamiento social hecho para los ricos.
En la propuesta de presupuesto, que Lecornu demanda tener en cuenta, ante la amenaza de que, en caso contrario, el déficit subiría a más de seis puntos, para nada se tocan seis mil millones de dólares de gastos de defensa que se agregan en 2027 en comparación con 2026.
La preparación del terreno para evitar un estallido social que pudiera tener cierto respaldo de partidos nacionales, incluyó una reunión este viernes del presidente Emmanuel Macron con dirigentes de partidos en el Parlamento y candidatos presidenciales.
Aunque a decir verdad, la reunión sirvió para reconocer la grave situación con la disponibilidad de carburante y para casi culpar a Rusia de gran parte de los males de Francia, guerra híbrida incluido.
Tales esfuerzos del ejecutivo parecen demostrar que la virtual crisis macroeconómica en Francia amenaza con llegar a las calles, cuando varias convocatorias de huelgas se unen a un llamado del Movimiento “Chalecos amarillos”, para el 17 de octubre.
Por ese campo minado camina Lecornu, quien enfrenta un doble reto: intentar convencer a todos de la necesidad de aprobar el proyecto de presupuesto en su versión actual y un previsible voto de desconfianza, cuando el Gobierno carece de una mayoría legislativa.
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