El Producto Interno Bruto de Argentina se contrajo 0,6 por ciento en el segundo trimestre de 2026 respecto a los primeros tres meses del año, arrastrado por las caídas del consumo privado, el consumo público y la inversión, admitió el gubernamental Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec).
A manera de proyección, las primeras estimaciones anticipan un nuevo retroceso de la actividad en julio, mientras que los datos disponibles de agosto muestran un panorama más heterogéneo.
Excepto la actividad agrícola, petrolera, minera y la pesca el resto de los rubros manufactureros decayeron, en especial todas las ramas de la industria y la construcción, y eso en medio del alza de la Canasta Básica de Alimentos y la Canasta Básica Total que se dispararon ambas en agosto 2,6 por ciento, aunque el Indec reportó una suba inflacionaria de 1,7.
Eso hizo que el endeudamiento de las familias argentinas siga creciendo pues piden prestado para poder subsistir y no tienen ingresos suficientes para saldar lo adeudos a tiempo o se ven imposibilitados de cubrirlos, mientras el mercado laboral sufre una contracción.
La morosidad en julio volvió escalar y alcanzó casi el 13 por ciento del crédito familiar, confirmando que unos 20 millones de argentinos adeudan hoy a bancos, instituciones financieras, a billeteras virtuales y a tinglados usureros. Para las empresas la escalada fue de 3,6 por ciento.
La desocupación tocó 7,9 por ciento en julio, indicó el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Su más reciente análisis sobre la dinámica del mercado laboral en el segundo trimestre de 2026 confirma un comportamiento contractivo: consolidación en el alza del desempleo, y fundamentalmente, el crecimiento de la precariedad laboral, y aumento de la presión sobre las oportunidades de trabajo.
Según datos de la Secretaría de Trabajo, de noviembre de 2023 a junio de 2026 se perdieron 245 mil 664 empleos privados registrados (-3,9 por ciento), y se dieron 169 mil 26 altas en el régimen de monotributo (+8,3 por ciento), confirmando que los puestos perdidos, son reemplazados parcialmente con actividades desprotegidas sin derechos laborales ni acumulación para jubilaciones.
Sobre el cierre de la semana, el riesgo país de Argentina volvió a anotar otro incremento y cerró con el valor más alto desde mediados de agosto. El indicador que elabora la corporación bancaria JP Morgan finalizó el viernes con un alza de nueve unidades para ubicarse en 524 puntos básicos.
Una nueva encuesta detectó que la economía sigue desvelando a los argentinos, entre los que crece la incertidumbre y el miedo al futuro.
El desempleo y los bajos salarios desplazaron a la inflación entre las principales preocupaciones económicas, mientras seis de cada 10 personas evalúan negativamente la situación actual del país.
Tal preocupación la midió el Termómetro Psicosocial y Económico Nº4, elaborado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.
Mientras la inflación perdió protagonismo, los bajos salarios, con el 63,1 por ciento, y el desempleo, con 61 puntos porcentuales, pasaron a encabezar las inquietudes.
El escenario también se trasladó al plano personal, en el cual el 55,9 por ciento de los consultados manifestó atravesar una crisis económica vinculada con deudas o ingresos insuficientes.
Cuando los participantes en el estudio pudieron elegir entre diferentes emociones, el 43 por ciento mencionó incertidumbre, el 40 angustia, el 33 hartazgo y el 30 temor al futuro. Nueve de los 10 estados más señalados fueron negativos.
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