Los siniestros activos se localizan en las provincias andinas de Tungurahua, Chimborazo, Loja, Carchi y Pichincha, además de El Oro, en el sur del país, según el reporte oficial.
La cifra aumentó frente a los nueve incendios activos contabilizados la noche del sábado en cinco provincias, en una jornada en la que se mantienen las operaciones para contener las llamas.
En la capital del país los bomberos combaten por cuarto día consecutivo el incendio forestal del cerro Casitagua, en el noroccidente de Quito, que ha afectado más de 100 hectáreas.
Las autoridades informaron que hubo ya más de un centenar de descargas de agua con aeronaves del Cuerpo de Bomberos de la ciudad, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.
Dos helicópteros militares equipados con el sistema Bambi Bucket se sumaron a las labores, mientras el Ministerio de Ambiente y Energía activó una brigada especializada en manejo integral del fuego.
El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, señaló que el terreno escarpado y las condiciones climáticas dificultan el control del incendio, que durante la noche del sábado se intensificó debido a los fuertes vientos.
Por su parte, el jefe del Cuerpo de Bomberos de la capital, Esteban Cárdenas, indicó que la combinación de pendientes, cañones profundos, vegetación seca y viento provoca cambios constantes en la propagación de las llamas.
“Es muy difícil, en línea de tiempo decir, si va a durar una horas o unos días. Vamos levantando objetivos: controlar un flanco, liquidarlo y verificar que no haya afectación de viviendas”, afirmó Cárdenas.
Entretanto, la Secretaría de Ambiente de Quito mantiene un monitoreo permanente de la calidad del aire mediante nueve estaciones de la Red Metropolitana de Monitoreo Atmosférico.
Su titular, Santiago Sandoval, informó que este domingo la calidad del aire se encontraba entre “moderada” y “buena” en los sectores cercanos al cerro Casitagua.
Los incendios forestales son frecuentes durante la época seca en la región andina ecuatoriana, cuando la vegetación pierde humedad y las condiciones de viento y temperatura pueden favorecer la propagación del fuego.
No obstante, las autoridades insisten en que la mayoría de los casos son provocados y advierten con sanciones severas a los responsables.
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