La decisión de las compañías energéticas italianas tiene lugar en momentos en que el diésel se aproxima a los 2,50 euros por litro en las autopistas.
Eni (Ente Nazionale Idrocarburi), a través de su red Enilive, estableció desde este lunes un precio máximo de 1,99 euros por litro para la gasolina y de 2,19 euros para el gasóleo, en sus cuatro mil estaciones.
La medida tendrá inicialmente una duración de 30 días, con posibilidad de extenderse hasta finales de año dependiendo de la evolución de los mercados y del suministro, informó la empresa.
El descenso de los valores será de unos 17 céntimos por litro respecto a los medios practicados previamente por la compañía y se aplicará tanto en la modalidad de autoservicio como en la asistida, incluida la red de autopistas.
También IP (Italiana Petroli) anunció la introducción desde hoy de un límite de precios en su red nacional, aunque precisó que el valor máximo será establecido de acuerdo con las características de cada zona y aplicado progresivamente.
Controlada desde mayo de este año por la estatal petrolera azerbaiyana Socar, la compañía estudia además extender el mecanismo a las estaciones Esso y a otros operadores que se abastecen a través de IP, explicó en un comunicado.
La iniciativa tiene lugar después que el importe de los combustibles alcanzara nuevos máximos, según el Observatorio de Precios del Ministerio de Empresas y Made in Italy.
Asociaciones de consumidores calculan ahorros de varios euros por depósito con las nuevas medidas, mientras organizaciones empresariales llamaron la atención sobre las consecuencias positivas de los precios para transportistas, taxistas y agentes comerciales.
El efecto sobre el conjunto del mercado italiano dependerá ahora de la participación de otras compañías.
La extensión del mecanismo de contención a IP constituye el primer movimiento relevante después del anuncio de Eni, mientras distintas organizaciones reclaman que el alivio alcance a toda la red de distribución.
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