La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) informó este sábado que seis de los desbordamientos se registraron en Esmeraldas y tres en la provincia amazónica de Pastaza, mientras las autoridades mantienen la vigilancia ante nuevas precipitaciones.
El municipio esmeraldeño de Muisne concentra una de las situaciones más graves, pues allí unas tres mil 200 personas resultaron afectadas y alrededor de 900 hectáreas de cultivos quedaron bajo el agua, según balances preliminares de las autoridades.
Al menos ocho viviendas fueron destruidas por la fuerza de las corrientes, mientras decenas permanecen inundadas.
El agua dañó viviendas, electrodomésticos, ropa y otros bienes básicos, mientras algunas familias debieron refugiarse temporalmente con parientes.
También se reportaron daños en vías y en actividades productivas, incluidas áreas agrícolas y camaroneras.
En la ciudad de Esmeraldas, capital de la provincia de igual nombre fronteriza con Colombia, la crecida de los ríos también destruyó viviendas, mientras un deslizamiento en una carretera afectó a un autobús de transporte público y obligó a la intervención de organismos de socorro.
La SNGR informó que cerca de 800 familias de Esmeraldas recibieron kits de asistencia humanitaria con alimentos, artículos de higiene y limpieza, tanques para almacenar agua e implementos para dormir.
El Comité de Operaciones de Emergencia permanece en sesión permanente y dispuso reforzar la coordinación entre autoridades locales, identificar alojamientos temporales y ejecutar acciones preventivas frente a nuevas lluvias.
La situación contrasta con la crisis hídrica que afecta a Ecuador en otras regiones.
Mientras la costa registra precipitaciones intensas e inundaciones, las cuencas que abastecen a las principales centrales hidroeléctricas, ubicadas principalmente en la Sierra y la Amazonía, continúan con lluvias insuficientes.
Además, la SNGR reportó dos incendios forestales activos en la provincia andina de Chimborazo.
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