Nuñez anuncia que “los efectivos de la Policía y la Gendarmería serán reforzados este fin de semana”, después de conocerse de una convocatoria del movimiento Chalecos Amarillos para una demostración el sábado venidero, que por el momento carece de permiso oficial.
El propio titular del Interior confesó a la radio francesa que los acontecimientos violentos del pasado día 17, después de concluir dos marchas pacíficas de sindicatos y estudiantes en esta urbe, llevaron a la pérdida del control de la situación por parte de las autoridades.
Nuñez explicó en esa intervención que se consideró responsable por la preparación de una respuesta policial en ese caso y de ahí que tomó la decisión de presentar la renuncia al presidente Emmanuel Macron.
Pero el ministro afirmó que Macron rechazó su demanda y decidió mantenerlo en el cargo, al invocar “la necesidad de garantizar la continuidad del mando de las fuerzas del orden en el contexto actual”, informó el Palacio de Elíseo.
La petición del titular del Interior la presentó dos días después de una movilización nacional contra la carestía de la vida, el recorte de los gastos sociales y a favor de un apoyo para mejorar los recursos de la educación y para bajar el precio de los carburantes.
El ministro del Interior, cuya dimisión reclamaban sectores de la izquierda, tiene previsto desplazarse a la ciudad de Marsella, una de las ciudades más golpeadas por la violencia.
Las autoridades de la ciudad portuaria llegaron a contabilizar hasta 30 mil saqueadores el sábado último, indicó BFMTV.
El alcalde socialista de esa ciudad francesa, Benoît Payan, defendió el derecho legítimo de los estudiantes y ciudadanos a manifestarse, pero condenó con firmeza los destrozos y ataques registrados durante las protestas.
“La República no puede quedar en manos de hordas y bandas de vándalos”, afirmó, al tiempo que rechazó que los responsables de los disturbios se confundan con quienes protestan pacíficamente por reivindicaciones legítimas.
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