En un mensaje a los participantes en el 54 período de sesiones del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, con sede en Italia, Türk lamentó que, pese a los tratados, leyes, declaraciones y directrices existentes, millones de personas pasen hambre en todos las regiones. El principal funcionario de la ONU para los temas relacionados con los Derechos Humanos, señaló que más de una cuarta parte de la población mundial tiene dificultades para obtener alimentos suficientes o de la calidad adecuada y aseguró que «se trata de una tragedia evitable».
El mundo dispone de recursos suficientes para todos. El suministro de alimentos aumenta de forma constante, pero la reducción del hambre no avanza al mismo ritmo, afirmó.
¿Por qué tantas personas tienen que sobrevivir con tan poco? Porque gran parte de la abundancia se ve absorbida por la injusticia y la negación de los derechos, aseveró.
Asimismo, alertó sobre los sistemas económicos que permiten la acumulación y el desperdicio a gran escala y denunció la discriminación y la exclusión de los pequeños agricultores, pescadores y pastores.
Apenas el uno por ciento de los productores controla más del 70 por ciento de la superficie cultivable a nivel global. Las mujeres y los pueblos indígenas carecen de apoyo gubernamental y de acceso a la tierra. Además, una cantidad excesiva de alimentos se pierde debido a la brutalidad de la guerra y es sustraída por quienes utilizan la comida como arma, indicó.
La destrucción y el desplazamiento provocados por los conflictos están provocando hambre aguda en 12 de los 13 focos críticos actuales. Las restricciones a la ayuda humanitaria y los ataques contra el personal atentan contra las últimas vías de supervivencia, añadió.
Por otra parte, afirmó que todo lo anterior se agrava por la irresponsabilidad del hombre con la naturaleza.
Cada año, millones de hectáreas de tierras agrícolas se pierden debido a la desertificación. Es urgente que unamos fuerzas para transformar los sistemas y políticas que condenan a pasar hambre en un mundo que cuenta con recursos suficientes, aseveró.
Una economía basada en los derechos puede contribuir a erradicarla mediante la protección social y políticas que reduzcan la pobreza. El acceso equitativo a la tierra, el agua y las semillas, así como una acción climática significativa, son fundamentales para el bienestar de las comunidades rurales y para la salud de nuestros sistemas alimentarios, dijo.
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