El histórico Cuartel San Carlos, sede de la Gran Misión Viva Venezuela, Mi Patria Querida, acogió el encuentro donde la música, el canto, la poesía y la evocación al Comandante en Jefe cubano hizo recordar lo mucho que hizo por la cultura de Cuba y del mundo.
Acudieron al acto representantes del cuerpo diplomático acreditado, amigos de la solidaridad, diputados a la Asamblea Nacional, el presidente de la Gran Misión, Tarek William Saab, las viceministras para la Cultura y de la Universidad Internacional de las Comunicaciones y miembros de la Misión Estatal Cubana.
Las notas del himno nacional cubano se escucharon a capela, como hace 158 años, cuando por primera vez las voces del pueblo entonaron “aquel canto de lucha que acompañó la gesta independentista contra el colonialismo español” y en un espacio público el “concepto de patria tomaba cuerpo concreto”.
Fidel regresó al presente al rememorarse su presencia en la Universidad Central de Venezuela en 1999, donde expresó que “una Revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas”.
Saab narró su experiencia y vivencias personales junto al líder histórico cubano, de quien destacó la trascendencia histórica y política conocida por todos, pero también “su compromiso con la cultura” desde los mismos inicios de la Revolución en la isla.
El intelectual y político expresó sentirse lleno de júbilo al celebrar el Día de la Cultura de Cuba y destacó que Fidel “era un amante totalmente orgánico” con el tema de la cultura porque lo entendió muy temprano, al significar que esta era como “una tabla de salvación para la humanidad en momentos de guerra y antivalores”.
Recordó el nacimiento en los años 60 del siglo pasado de instituciones como Casa de las Américas, todo lo que hizo Haydée Santamaría, el surgimiento de la Nueva Trova cubana y sus relaciones con artistas, intelectuales y creadores de todas las latitudes
El autor de decenas de libros de poesía y narrativa significó que el líder cubano tuvo la particularidad de que él mismo utilizó “una diplomacia personalizada” con todos aquellos que, siendo intelectual de cualquier arte o cultura, visitaran La Habana para atenderlos personalmente.
Detrás de aquel estadista y jefe de una Revolución naciente, que “hizo soñar al mundo entero”, valoró que estaba un hombre, quien entendía que el cultor, el artista y el intelectual era un valor estratégico para una sociedad, no solo en Cuba, sino a escala global.
El poeta venezolano rememoró también que fue por la vía de la cultura, la literatura y la poesía que conoció al comandante Hugo Chávez (1954-2013) cuando vino a la antigua cárcel en el Cuartel San Carlos a “entregarles unos libros a finales de febrero de 1992”.
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