De acuerdo con el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, el desastre tendrá efectos negativos inmediatos sobre algunas actividades productivas, aunque descartó que estos alteren el desempeño previsto para el conjunto del año.
«El impacto en el PIB va a haber, un impacto negativo a cortísimo plazo, pero en el año no va a afectar el crecimiento», señaló.
Chapman explicó que las inversiones para la recuperación y reconstrucción contribuirán a compensar las pérdidas iniciales.
Las estimaciones oficiales sitúan el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 4,5 por ciento para 2026, con posibilidades de alcanzar hasta un 5,5, según los cálculos citados por el funcionario.
Además subrayó que el Ejecutivo continúa evaluando los daños y los costos de la recuperación, concentrados principalmente en viviendas, hospitales, clínicas, centros educativos, carreteras, caminos y puentes, sobre todo en las provincias centrales de Coclé, Herrera, Veraguas y Los Santos.
Pese a que las afectaciones directas a las actividades productivas parecen menores, advirtió que el deterioro de las vías de comunicación puede repercutir en el transporte de mercancías, la prestación de servicios y las operaciones logísticas en las comunidades damnificadas.
También sostuvo que la reparación de la infraestructura pública, la rehabilitación vial y la reconstrucción de viviendas impulsarán nuevas inversiones y oportunidades de empleo, lo que ayudaría a contrarrestar los efectos económicos adversos del sismo.
En cuanto al financiamiento, aseguró que el país dispone de recursos para afrontar la emergencia, mientras avanzan las evaluaciones que permitirán establecer el monto total de las pérdidas.
Panamá cuenta, además, con acceso a hasta 75 millones de dólares en recursos vinculados al Fondo Monetario Internacional (FMI), que podrían utilizarse para apoyar la recuperación en condiciones financieras favorables, explicó Chapman.
No obstante, aclaró que el Gobierno no prevé recurrir a esa fuente mientras considere suficientes los fondos disponibles para atender las necesidades derivadas del desastre.
El ministro también adelantó que el terremoto llevará a revisar las coberturas de los seguros contratados por el Estado, tradicionalmente más orientadas a riesgos asociados con fenómenos climáticos que a eventos sísmicos.
Chapman subrayó que la prioridad del Gobierno es atender a las personas afectadas y restablecer las condiciones de vida en las comunidades golpeadas por el movimiento telúrico, sin perder de vista sus consecuencias sobre la economía nacional.
El balance de los daños y las necesidades de reconstrucción será determinante para precisar los recursos requeridos y evaluar la evolución de las actividades económicas en las zonas afectadas.
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