El Ministerio del Interior y Comunicaciones informó que el índice de precios al consumidor (IPC), excluidos los alimentos frescos, aceleró su ritmo frente al 1,7 por ciento de agosto.
La medida más estricta del indicador -que también descarta energía- avanzó 2,4 por ciento, como reflejo de las presiones inflacionarias persistentes.
De acuerdo con las estadísticas de la cartera, los alimentos procesados y envasados subieron 2,9 por ciento, frente al 2,7 del mes previo, mientras que la energía continuó en descenso con una caída de 0,6 por ciento.
El aumento de los precios subyacentes implica que la inflación se consolida en sectores más amplios de la economía, lo cual incrementa el costo de los bienes básicos, presiona el poder adquisitivo de los hogares y obliga al Banco de Japón a ajustar su política monetaria.
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