Durante una concentración contra el racismo e islamofobia, tras el asesinato el pasado viernes de Pengo Bossio Wangi, un francés de 26 años de descendencia congolesa, Mélenchon expresó su “vergüenza de ver a su país degradado por ese crimen”.
Con anterioridad, la Fiscalía Nacional Antiterrorista determinó que el atacante, identificado como Kevin T., disparó en 128 ocasiones en ocho lugares diferentes en un recorrido de 12 kilómetros.
En ese itinerario, el tirador, con un rifle automático, disparó en ráfaga e hirió a tres personas, incluido un menor de 11 años, una de ellas de gravedad, y causó lesiones superficiales a otras tres.
La referida fiscalía afirmó que el agresor de 39 años escogió a sus víctimas por su raza, etnia o religión y otras formas de discriminación. Sin embargo, negó en todo momento los cargos en su contra por haber actuado por motivos racistas.
Mélenchon denunció el racismo como una construcción alimentada por la repetición y el “embrutecimiento”, y prometió que, en la “Nueva Francia” que propone, quienes manifiesten racismo serán perseguidos y sancionados, señaló el canal de televisión France 24.
Aunque para denunciar el mismo tema, el candidato presidencial socialdemócrata francés, Rafaël Glucksmann, prefirió hacer una denuncia contra el racismo en la capitalina Plaza de Stalingrado, junto a dirigentes socialistas como Olivier Faure y Boris Vallaurd.
Glucksmann defendió una República antirracista en la que nadie arriesgue la vida por ser negro o árabe, y alertó sobre los discursos que comparan el islam con un virus y alimentan la hostilidad entre comunidades, subrayó France 24.
El presidente Emmanuel Macron opinó que el atentado terrorista marcó un punto de inflexión en Francia, al estimar que era el primero identificado como una acción en la que se escogió a las víctimas por apariencia o semejanza con una religión o raza determinada.
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