Marius Mesnil, co secretario general de la Unión Sindical de Liceos (USL), denunció que el Gobierno intenta dividir al movimiento juvenil al convocar por separado a estudiantes de secundaria y universitarios.
Reivindicó la unidad de ambos sectores, que comparten las consecuencias de las políticas del presidente Emmanuel Macron, y exigió respuestas concretas a unas demandas planteadas hace tiempo.
La insatisfacción se concentra en reivindicaciones cuantificables: 250 mil plazas adicionales en las universidades, un plan urgente para renovar los centros educativos y la contratación masiva de profesores, psicólogos y personal de enfermería.
Además, los estudiantes reclaman congelar los alquileres de las residencias universitarias y construir nuevos alojamientos, para evitar que trabajar mientras estudian sea causa del fracaso académico.
Mesnil cuestionó que el Gobierno considere suficiente un plan de renovación escolar de mil millones de euros, cuando, según sus declaraciones, el 35 por ciento de los centros educativos supera los 30 grados centígrados durante las olas de calor.
Denunció que los edificios no están adaptados a los desafíos climáticos y reclamó inversiones acordes con la magnitud del problema. Si sus reivindicaciones siguen sin ser escuchadas, advirtió, continuarán las movilizaciones y los bloqueos.
Sabrine Kharbach, portavoz de la organización estudiantil, criticó que hayan transcurrido dos semanas antes de que el primer ministro recibiera a sus representantes, después de reuniones con responsables ministeriales que, según denunció, no ofrecieron soluciones concretas.
La dirigente reclamó 10 mil millones de euros para la educación y rechazó que el Ejecutivo pretenda resolver el conflicto con explicaciones sobre el funcionamiento de Parcoursup, el sistema de acceso a la universidad.
Por su parte, la dirección de la juventud universitaria cuestionó que el Gobierno anuncie medidas antes de escuchar a las organizaciones movilizadas, lo que, a su juicio, vacía de contenido el diálogo.
Reclamó compromisos presupuestarios verificables y cambios capaces de mejorar las condiciones cotidianas de estudiantes de secundaria y universitarios, no nuevas consultas que pospongan las decisiones.
Además, la dirección estudiantil denunció el desprecio del Gobierno por recibir a sindicatos juveniles después de cuatro semanas de movilizaciones y dar prioridad a otros interlocutores.
/ insuficiente la supuesta creación de 15 mil plazas universitarias, frente a las 250 mil que reclaman, y anunció que el movimiento seguirá movilizado el sábado 31 de octubre y el 5 de noviembre, junto a los trabajadores en huelga.
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