Así lo apuntan varios medios de este país, como el diario de derecha La Nación que destaca en un comentario este lunes “Milei se resiste por ahora a reconocer el triunfo de Lula y suma más tensión en el vínculo bilateral con Brasil”.
Desde el oficialismo se plegaron a la estrategia de Donald Trump, que tampoco reconoció la victoria del candidato del PT ante Flavio Bolsonaro; el Presidente encabezó un gabinete y no mencionó el caso brasileño, añadió ese periódico que califica el “Lulazo” de sorpresivo.
Lula ganó el balotaje presidencial por casi cuatro puntos, 51,79 por ciento por 48,21 Flávio Bolsonaro, su rival del Partido Liberal, revirtiendo el revés de la primera vuelta luego de una intensa campaña política que removió las bases de la derecha brasileña.
El líder del Partido de los Trabajadores incluso triunfó en lo que han sido bastiones de la derecha de Brasil y del bolsonarismo como Río de Janeiro (51,5 por ciento contra 48,5), San Pablo (55,5 vs 44,5), Porto Alegre (55,8 vs 44,2), Salvador (73,2 vs 26,8) y Fortaleza (60,1 vs 39,9).
Consultada por Prensa Latina, la académica Taymí Cantillo, quien reside en Bahía, señala que muchos jóvenes y mujeres respondieron agradecidos a las políticas implementadas por el gobierno de Lula, muchos han llegaron a la universidad; personas pobres, negros, indígenas y “quilombolas” (descendientes de las comunidades afrobrasileñas llamadas quilombos).
Lograron obtener becas de iniciación científica, docente y de extensión; se abrieron restaurantes universitarios con precios módicos subvencionados por el gobierno del PT. Personas sin techo decente pudieron tener vivienda gracias al programa “Mi casa, mi vida”, amplió Cantillo.
Además, “no podemos olvidar la generación de la sonrisa bonita que se ha beneficiado del programa Brasil Sonriente. Hay quien pierde la noción de donde viene porque nació con esas cosas, pero no son mayoría”.
En Salvador, capital de Bahía, que la derecha dominaba, Lula ganó ampliamente 73,2 por ciento frente a 26,8 Bolsonaro, apuntó Cantillo.
Medios de prensa argentinos coinciden en señalar que el silencio de Milei, extendido a la Cancillería que este año salió velozmente a reconocer y destacar los ajustados triunfos de candidatos de la derecha como el colombiano Abelardo de la Espriella o la peruana Keiko Fijimore, agrega tensión adicional a una relación áspera y conflictiva entre ambos presidentes.
Esa aspereza emana de los ataques febriles e irrespetuosos con insultos e injurias lanzados por el gobernante libertario contra Lula.
El vínculo entre los dos países, a causa de esa insolencia, está rebajado a encargados de negocios desde el pasado agosto luego de una serie de agravios proferidos por Milei.
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