Así lo expresó Sérgio França Danese, representante permanente de Brasil ante la Organización de las Naciones Unidas, al intervenir en el debate que tiene lugar en la Asamblea General del organismo sobre la resolución presentada por la isla.
En su intervención, el diplomático advirtió sobre las consecuencias humanitarias de las medidas coercitivas estadounidenses y sus efectos extraterritoriales.
Señaló que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva condenó el bloqueo económico y energético contra el país caribeño durante el debate general de este año, al considerar ilegales esas medidas y describir sus consecuencias como un castigo colectivo contra 10 millones de personas.
Danese citó evaluaciones de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que alertan sobre el agravamiento de la crisis socioeconómica cubana, con apagones diarios que superan frecuentemente las 20 horas y dificultades para garantizar servicios esenciales.
También mencionó las afectaciones a cargamentos de alimentos destinados a la asistencia humanitaria, que sumaban más de dos mil 900 toneladas debido a la suspensión de servicios de compañías navieras.
El representante brasileño subrayó que las consecuencias de esas restricciones alcanzan los servicios hospitalarios, la distribución de alimentos y el acceso al agua, por lo que no pueden reducirse a un intercambio de acusaciones políticas.
Asimismo, advirtió que algunas empresas privadas imponen restricciones que exceden las exigencias legales por temor a las sanciones estadounidenses, lo cual retrasa las adquisiciones y altera las cadenas de suministro humanitario.
En ese sentido, sostuvo que la autorización formal para entregar asistencia no garantiza que esta llegue efectivamente a las personas que la necesitan.
Danese afirmó que la resolución sometida a consideración de la Asamblea General, la cual será votada mañana, aborda los efectos extraterritoriales de las legislaciones nacionales sobre la soberanía de terceros Estados y los intereses legítimos de sus ciudadanos y empresas.
Al respecto, defendió los principios de igualdad soberana, no intervención y libertad de comercio y navegación como fundamentos de las relaciones internacionales.
El diplomático recordó además que Brasil ha rechazado públicamente la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo.
Danese reiteró que el objetivo de Brasil es poner fin al bloqueo y promover relaciones internacionales basadas en el diálogo y el respeto de la Carta de las Naciones Unidas.
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