El estudio publicado en la revista Biomedicine & Pharmacotherapy señala a la proteína pleiotrofina y a su receptor RPTPB/Z como inductores de este deterioro, lo que abre nuevas posibilidades para el desarrollo de estrategias terapéuticas frente a las consecuencias que la obesidad puede tener sobre el cerebro.
Los expertos analizaron “cómo una dieta rica en grasa afecta a diferentes estructuras y funciones cerebrales y demuestra que la alteración de la señalización mediada por pleiotrofina y su receptor está estrechamente relacionada con el deterioro cognitivo”.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores estudiaron los efectos de una dieta rica en grasa sobre el comportamiento y el cerebro de animales, analizando tanto su capacidad cognitiva como diferentes parámetros relacionados con la estructura, la función cerebral y los procesos neuroinflamatorios asociados a la obesidad.
Los resultados mostraron que la dieta provoca alteraciones cognitivas acompañadas de cambios en diferentes componentes del tejido cerebral.
«Nuestros resultados demostraron que las alteraciones metabólicas en órganos diferentes al cerebro acaban desencadenando daños cerebrales que culminan en neurodegeneración y demencia», concluyeron los expertos.
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