Ambas instalaciones eran operadas por Panama Ports Company (PPC), filial del conglomerado CK Hutchison , con base en Hong Kong.
La decisión sobre su concesión se produjo en un contexto de tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China, debido a la importancia estratégica de estas terminales para el comercio internacional y el tránsito por el canal de Panamá.
Antonio Domínguez, presidente de Maersk para América Latina y el Caribe, afirmó que la compañía considera al istmo un centro estratégico para sus operaciones y participará en futuras licitaciones.
Actualmente, su filial APM Terminals Panamá opera temporalmente el puerto de Balboa, mientras Terminal Investment Limited, vinculada a MSC, administra Cristóbal bajo un esquema similar.
El directivo también destacó las oportunidades de desarrollo de las futuras terminales de Corozal, en el Pacífico, e isla Telfers, en el Atlántico, cuyas concesiones la Autoridad del Canal de Panamá prevé adjudicar hacia finales de 2027, con una inversión conjunta preliminar de dos mil 600 millones de dólares.
Domínguez subrayó la necesidad de ampliar la capacidad portuaria para responder a la demanda del comercio internacional y resaltó la posición geográfica del país como ventaja para las empresas que buscan diversificar sus rutas y reducir los tiempos de tránsito.
Asimismo, atribuyó las presiones sobre los fletes marítimos a los retrasos provocados por los tifones en Asia, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el aumento de los costos del combustible, factores que afectan las cadenas globales de suministro.
El representante de Maersk expresó además confianza en la gestión preventiva del canal de Panamá ante los riesgos climáticos y respaldó la ampliación del programa de Asignación de Cupos a Largo Plazo para garantizar tránsitos durante los primeros meses de 2027.
La compañía considera que Panamá mantiene oportunidades para fortalecer su papel como centro logístico internacional, aunque requiere nuevas inversiones en infraestructura portuaria.
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