La causa busca frenar el proyecto Patio 600 del Terminal Portuario de Manta (TPM), que prevé intervenir unas tres hectáreas de la playa con una inversión anunciada superior a los 2,3 millones de dólares para extender la capacidad de almacenamiento y atención a sus clientes.
El Comité Ciudadano de Defensa de la Playa El Murciélago acudió a la justicia el pasado septiembre y obtuvo una medida cautelar que mantiene suspendidos los trabajos mientras se analizan los argumentos y las pruebas incorporadas al proceso.
El abogado Trajano Andrade, vinculado a la defensa ciudadana, explicó que la Defensoría del Pueblo patrocina la acción de protección, en virtud de su responsabilidad constitucional ante posibles amenazas contra la naturaleza.
Sostuvo que el proyecto vulnera derechos reconocidos en la Constitución ecuatoriana y cuestionó el registro ambiental concedido a la obra por el Gobierno provincial de Manabí.
El Comité pide que la justicia tenga en cuenta tanto los probables daños al ecosistema costero como las normas de ordenamiento territorial y el uso público de la playa.
Prensa Latina recorrió la playa y estuvo en un sector comprendido dentro del área prevista para la obra y que según los integrantes del Comité, es el espacio de anidación de las tortugas marinas y que se verá afectado.
“Esto es un sistema vivo”, resumió el biólogo Iván Murillo al explicar que el área alberga vegetación, aves y otras formas de vida.
El debate trasciende el ámbito ambiental y alcanza al sector turístico de Manta, cuya economía depende también de los atractivos naturales, la gastronomía, la hotelería y las actividades recreativas y deportivas vinculadas con la costa.
El presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Comercio de Manta, Jaime Ulloa, afirmó que el sector no se opone al desarrollo portuario, pero cuestiona el uso previsto para el área intervenida, destinada al estacionamiento de vehículos importados.
Ulloa comentó que las preferencias de los viajeros se diversificaron después de la pandemia y que el turismo ecológico gana espacio en una ciudad que busca atraer visitantes nacionales y extranjeros, por lo que consideró necesario evaluar las consecuencias de una transformación de la franja costera.
“En Manta el turismo lo mueve todo (…) y una intervención sobre la playa pone en riesgo todas las actividades”, dijo a Prensa Latina Juan José Gomez, gerente general del hotel Perla Spondylus, para quien las playas no pueden tratarse como terrenos disponibles para cualquier actividad industrial.
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