En el primero de los casos, cinco ciudadanos de la vecina nación viajaban en un minibús Hyundai conducido por un dominicano, interceptado en el municipio de Carbonera, en Montecristi, provincia fronteriza del noroeste del país.
El conductor, los extranjeros y el vehículo fueron trasladados a la base de Copey, instalación de seguridad y control migratorio situada en el cruce de Copey-Manzanillo, en Montecristi.
La Dirección Jurídica de Migración anunció que remitirá el expediente al Ministerio Público para el sometimiento del implicado por presuntas violaciones a la Ley General de Migración 285-04 y al Código Penal.
En otra intervención, agentes de la DGM detuvieron a un local que trasladaba a cuatro haitianos en un Hyundai Sonata, en las proximidades de Cañafístol, municipio de Baní, provincia Peravia, en el sur del territorio nacional.
El vehículo y sus ocupantes fueron conducidos al puesto de control interagencial Los Pilones, donde comenzaron los procedimientos correspondientes.
Las actuaciones se inscriben en una política de controles migratorios que incluye intervenciones en carreteras, zonas urbanas y otros puntos del territorio, además de la localización, detención y deportación de ciudadanos haitianos que no cuentan con autorización para permanecer en República Dominicana.
Sin embargo, la continuidad de estos procedimientos también pone de relieve la persistencia del traslado de migrantes en condición irregular por diferentes rutas del país, pese a la vigilancia desplegada por las autoridades.
La legislación dominicana establece sanciones para las infracciones relacionadas con el tráfico ilícito de migrantes, mientras la DGM sostiene que sus actuaciones buscan hacer cumplir las disposiciones y preservar el orden en el territorio nacional.
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