La acción fue ejecutada por unidades del Servicio Nacional Aeronaval (Senan), en coordinación con la Fiscalía Especializada en Delitos Relacionados con Drogas, durante labores de patrullaje y vigilancia del tráfico marítimo ilícito.
Según información oficial, el cargamento era transportado en una embarcación de bajo perfil (LPV), una nave de fabricación artesanal diseñada para dificultar su detección por los sistemas de vigilancia marítima.
Los tres tripulantes, identificados por medios locales como ciudadanos ecuatorianos, fueron puestos a disposición de las autoridades competentes junto con la embarcación y la sustancia incautada.
El Senan calificó la operación como la mayor incautación de presunta droga realizada en el país mediante este tipo de embarcaciones, con una afectación económica estimada en 102,4 millones de dólares a las estructuras del narcotráfico.
Las autoridades no han precisado la naturaleza de la sustancia ni su peso total, por lo que tampoco se ha confirmado oficialmente si el cargamento corresponde a cocaína.
De acuerdo con cifras divulgadas por el Gobierno, Panamá cerró 2025 con el decomiso de 122,04 toneladas de sustancias ilícitas, de las cuales 97 toneladas correspondieron a cocaína, 24,9 a marihuana y el resto a otras drogas.
La ubicación geográfica del país, entre América del Sur y Centroamérica, así como su infraestructura portuaria y logística, lo convierten en un punto de tránsito utilizado por organizaciones criminales para movilizar estupefacientes hacia Estados Unidos, principal mercado, y Europa.
Las operaciones de interdicción marítima constituyen una de las principales líneas de acción de los estamentos de seguridad panameños para combatir esas redes y evitar el traslado de cargamentos ilícitos por sus aguas jurisdiccionales.
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