El encuentro, desarrollado en la sede ministerial en Roma, estuvo marcado por las discrepancias sobre las condiciones de aplicación de esa medida y las garantías necesarias para proteger los ingresos de los trabajadores, en medio de la paralización de las instalaciones del área de producción en caliente de la planta de Taranto.
La Federación Italiana de Trabajadores Metalúrgicos (Fiom-CGIL), junto con Fim-CISL y Uilm, expresó su insatisfacción por la falta de respuestas a sus demandas y cuestionó la propuesta de que el Instituto Nacional de Previsión Social asuma el pago de las prestaciones.
Loris Scarpa, representante de Fiom-CGIL, calificó de negativo el resultado de las conversaciones y señaló que los sindicatos reclamaron garantías sobre la continuidad de las instalaciones industriales y el mantenimiento de los ingresos salariales.
También las organizaciones sindicales manifestaron preocupación por la ausencia de perspectivas concretas de recuperación productiva y laboral para los cerca de ocho mil 622 empleados afectados, reportó Sky TG24.
El Ministerio de Trabajo decidió aplazar las conversaciones hasta el próximo 10 de noviembre, con el propósito de continuar el examen de la solicitud empresarial y buscar soluciones a las diferencias planteadas por las organizaciones de trabajadores.
La petición de Acciaierie d’Italia, empresa que gestiona el complejo siderúrgico bajo administración extraordinaria, contempla extender la CIGS hasta un máximo de ocho mil 622 trabajadores, frente a los cuatro mil 450 actualmente comprendidos en ese mecanismo, según informaciones difundidas por la televisión pública Rai.
El encuentro tuvo lugar después que la Corte de Casación confirmara la suspensión de las actividades del área caliente de la planta de Taranto, decisión que obligó a iniciar el apagado de los altos hornos y agravó la incertidumbre sobre el futuro de la instalación.
La crisis de ex Ilva afecta no solo a Taranto, sino también a otros centros industriales, entre ellos los de Génova y Novi Ligure, y compromete a miles de trabajadores directos y de empresas vinculadas a su actividad.
A las dificultades laborales se suma la incertidumbre sobre la venta del grupo y la continuidad de un proyecto de reconversión industrial basado en la descarbonización.
Para los sindicatos, cualquier solución debe garantizar el mantenimiento del empleo, la producción y las inversiones necesarias para modernizar las instalaciones.
La siderúrgica constituye uno de los principales complejos de la industria del acero italiana, cuyo futuro enfrenta dificultades productivas, financieras, ambientales y judiciales.
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