El partido en el Stade de France se definió desde los 11 metros, al culminar tras la prórroga 2-0 a favor de los locales, quienes tuvieron su bujía en el joven Michael Olise, autor de un golazo de tiro libre en el minuto 52, su primero con la selección, y de la asistencia que propició en el 80 la paridad del marcador global, conseguida por Ousmane Dembélé.
En los 30 minutos adicionales la pizarra no se movió, por lo que decidieron el cruce los penaltis, que vistieron de héroes al arquero Mike Maignan, al detener el disparo de Josip Stanisic, y al defensor Dayot Upamecano, quien anotó el cobro que dio a Francia la victoria 5-4 en la tanda.
Por los anfitriones marcaron además de Upamecano, Kylian Mbappé, Aurélien Tchouaméni, Randal Kolo Muani y Désiré Doué, mientras que por los croatas lo hicieron Nikola Moro, Mario Pasalic, Kristijan Jakic y Duje Caleta-Car.
Presionado por el revés del pasado jueves en Split, el entrenador de los galos, Didier Deschamps, mandó a la cancha un once bien ofensivo, con Mbappé, Bradley Barcola, Dembélé y Olise en el ataque.
Por su parte, el director técnico croata, Zlatko Dalić, optó por la siempre cuestionada estrategia de proteger la ventaja, la que funcionó en la primera mitad, pese a que Francia arrinconó a su rival.
La segunda parte resultó provechosa para les Bleus con el protagonismo de Olise y el empuje del capitán Mbappé, quien además de generar peligro no dejó de arengar al público, en un Stade de France con un ambiente electrizante y sus 80 mil butacas repletas.
En semifinales, el equipo galo enfrentará a la campeona defensora de la Liga de Naciones España, la cual dejó en el camino a Países Bajos, en un duelo también definido en los penaltis.
La otra antesala de la final la jugarán Alemania, que regresa a esta instancia en un certamen relevante, después de eliminar a su otrora bestia negra Italia, y la Portugal del ilustre veterano Cristiano Ronaldo, que remontó a una aguerrida Dinamarca.
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