Según un comunicado divulgado hoy, los rebeldes de la Alianza del Río Congo-Movimiento 23 de Marzo (AFC/M23) organizaron y llevaron a cabo operaciones coordinadas de saqueo sistemático en la urbe y sus alrededores, a pesar de los anuncios de retirada.
“El gobierno provincial de Kivu Sur condena estos actos criminales con la mayor firmeza posible; insta a la comunidad internacional, las Naciones Unidas, la Unión Africana, la Corte Penal Internacional y las organizaciones de derechos humanos a que documenten estos hechos e inicien, sin demora, procedimientos legales”, refirió.
La nota añadió que el silencio, la inacción y la complicidad ante estos crímenes constituyen una grave responsabilidad moral y jurídica, pues tales actos agravan deliberadamente la crisis alimentaria y aumentan la vulnerabilidad de la población.
Al respecto señaló que la gran mayoría depende de la agricultura y la ganadería, pero se les impide el acceso a sus campos y se les priva de sus rebaños, lo que se traduce en una forma de castigo colectivo.
El texto consideró que la destrucción sistemática de los medios de vida, el saqueo generalizado, el expolio económico y la asfixia alimentaria deliberada son parte de una estrategia criminal planificada, susceptible de ser clasificada como crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
De acuerdo con la denuncia, los rebeldes sacaron de la ciudad 49 camiones de la marca Wowo y 113 camiones Ben cargados con mercancías pertenecientes al Estado congoleño y a particulares, las cuales fueron enviadas directamente a Ruanda.
Entre los suministros se encontraban materiales de construcción, alquitrán y triciclos pertenecientes a particulares.
Además, el ganado menor reunido en las tierras altas y centrales fue conducido hacia Bwegera, con destino desconocido.
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