Después de una intervención del jefe del Ejecutivo ante el Congreso de Diputados, Pedro Sánchez, los líderes del PP, Alberto Núñez Feijóo, y de Vox, Santiago Abascal, arremetieron contra el mandatario.
Pese a que Sánchez compareció por voluntad propia, y ofreció un minucioso informe de lo ocurrido el pasado 18 de enero con el siniestro que provocó la muerte de 46 personas, la oposición de derecha señaló que espera verlo sentado en el banquillo de los acusados en un futuro.
Sánchez detalló los aspectos que, aparentemente, fueron la causa del accidente en el cual vagones de los trenes de las compañías Iryo y Alvia colisionaron tras un descarrilamiento, como consecuencia de desperfectos en un tramo de las vías.
En todo caso, el gobernante se anticipó a la esperada andanada de críticas en el hemiciclo, al subrayar que no se puede especular ni utilizar la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) para crispar el ambiente.
Una vez que se sepan las causas del accidente, si fuera necesario y procedente, se hará justicia, zanjó.
«El Estado en su conjunto está haciendo y hará todo lo que esté en nuestra mano para acompañar (a las víctimas), para ayudarlas y para establecer las causas del accidente”, puntualizó.
Acerca de la renovación de las vías, aspecto focal de las pesquisas, Sánchez señaló que la Agencia Europea del Ferrocarril defiende «el proceso planificado de sustitución de aquellos componentes que han alcanzado o superado la vida útil con el objetivo de mantener o devolver la infraestructura a condiciones seguras y fiables para la circulación de los trenes».
Desde la propia izquierda, la portavoz parlamentaria de Sumar, Verónica Martínez, indicó que el Ejecutivo hizo «lo que toca (…) dar información, ser transparente, coordinar y abrir una investigación inmediata».
Sin embargo, recalcó que es inadmisible el caos de Rodalies (trenes de cercanía en Cataluña) y exigió más inversión para este tipo de servicios de los de media distancia, con «20 años de abandono».
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