En la cancha central del Aviation Club Tennis Centre, el duelo fue una sinfonía de saques y nervios templados. Tres parciales, tres desempates: una clásica batalla donde el margen fue apenas un suspiro y cada punto pesó como una losa.
El joven galo, de 22 años y número 58 del ranking mundial, impuso su ley desde el servicio, ese martillo que lo ha convertido en una de las torres emergentes del circuito. Se llevó el primer set por 7-6 (7/3), cedió el segundo 6-7 (3/7) y cerró el combate con otro 7-6 (7/4), como quien sella un pacto con el destino.
Mpetshi Perricard descargó 29 puntos por directo, una cifra que retumbó en las gradas como truenos sucesivos, y sostuvo un 76 por ciento de efectividad con el primer servicio. Solo dispuso de dos oportunidades de quiebre, pero transformó una, suficiente en un duelo donde cada grieta era un tesoro.
Reconocido por su potente saque y su imponente envergadura, el francés ya sabe lo que es tocar la gloria en el circuito. En 2024 conquistó el ATP 250 de Lyon tras vencer en la final al argentino Tomás Martín Etcheverry y más tarde firmó su consagración mayor en el Torneo de Basilea, donde derrotó al estadounidense Ben Shelton en sets corridos. A ello suma cuatro títulos en el ATP Challenger Tour, señales de una carrera en franca ascensión.
Del otro lado de la red, el tunecino Moez Echargui, 33 años y número 139 del mundo, ofreció resistencia férrea. Sin títulos ATP en su palmarés, apenas un Challenger en Keio 2019, sostuvo el pulso en cada desempate y convirtió el partido en un pulso de paciencia y coraje.
La victoria coloca a Mpetshi Perricard como el primer tenista en asegurar boleto a los octavos de final en esta edición número 34 del certamen emiratí, un torneo que cada temporada convoca a figuras y aspirantes bajo el cielo ardiente del Golfo.
Para esta jornada también están programados los enfrentamientos entre el suizo Stan Wawrinka y el libanés Benjamin Hassan, así como el del canadiense Félix Auger-Aliassime, primer cabeza de serie, frente al chino Zhang Zhizhen, en una cartelera que promete nuevas tempestades sobre el cemento de Dubái.
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