El Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán informó en un comunicado que el canciller Badr Al-Busaidi se reunió en Ginebra con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, como parte de las consultas en curso en torno al expediente nuclear iraní.
Según la nota oficial, el encuentro incluyó un intercambio de puntos de vista sobre cuestiones técnicas vinculadas al programa nuclear de Irán y nuevas ideas que se negocian entre las partes iraní y estadounidense, sin ofrecer mayores detalles.
La declaración precisó que la reunión coincidió con el comienzo de una nueva ronda de conversaciones indirectas entre Teherán y Washington.
Durante el diálogo con Grossi, el jefe de la diplomacia omaní subrayó la importancia del papel profesional y técnico del OIEA, así como la necesidad de garantizar la transparencia, la credibilidad y la buena gobernanza de los procedimientos relacionados con el expediente nuclear.
De acuerdo con la prensa iraní, las conversaciones tienen lugar en la Embajada de Omán en Ginebra.
La delegación iraní está encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, mientras que la representación estadounidense la lidera el enviado presidencial para Oriente Medio, Steve Wittkopf.
La víspera, Al-Busaidi y su homólogo iraní sostuvieron un encuentro en Ginebra en el cual examinaron, según Mascate, “las propuestas que Teherán presentará en la tercera ronda de conversaciones”, sin que trascendieran detalles sobre el contenido de esas iniciativas.
Las conversaciones entre ambas partes se reanudaron el pasado 6 de febrero en Omán, luego de haber quedado suspendidas tras los ataques israelíes-estadounidenses contra Irán en junio de 2025. La segunda ronda, igualmente auspiciada por el sultanato, se celebró el 18 de febrero en Ginebra.
Washington exige a Teherán el cese total del enriquecimiento de uranio, la salida del material ya enriquecido del territorio iraní y el abandono de su programa de misiles balísticos, al tiempo que amenaza con el uso de la fuerza militar.
En las últimas semanas, Estados Unidos reforzó su presencia militar en Oriente Medio, en medio de advertencias sobre posibles acciones contra Irán para forzarlo a abandonar sus programas nuclear y de misiles, así como el respaldo a sus aliados regionales.
Por su parte, Teherán considera que Washington e Israel fabrican pretextos para justificar una intervención y un cambio de régimen, y advierte que responderá a cualquier agresión militar, incluso limitada, mientras insiste en el levantamiento de las sanciones económicas occidentales a cambio de restricciones verificables a su programa nuclear.
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