En el texto sostiene que, tras decidir ejercer su derecho a ser libre e independiente, Cuba ha sido “sancionada” de una manera cruel por la Casa Blanca durante más de 60 años, mediante un bloqueo que —afirma— le impide acceder a recursos materiales y espirituales indispensables para una vida digna.
Plantea que en la historia de la humanidad ningún país ha sido castigado por decidirse a ser libre y denuncia que el cerco económico, comercial y financiero recrudece el sufrimiento del pueblo de la nación caribeña.
El articulista señala que el «drama social» que vive ese país debe motivar la solidaridad de hombres y mujeres sensibles, “gente buena”, poniendo por delante el humanismo y el deseo de hacer el bien.
“La ocasión es oportuna para que cada hombre o mujer sensible ponga de manifiesto la parte bonita de sus nobles sentimientos, esa que es la inclinación a hacer el bien a los demás”, sostiene.
Subraya que este es momento para extender la mano solidaria, recordando la ayuda brindada por la isla a otros pueblos.
“Este no es el momento para poner a Cuba en el medio del debate ideológico y político. Humanismo y solidaridad deben motorizar acciones en provecho de la isla hermana”, reitera.
Asimismo, exhorta a promover y dar a conocer la situación que enfrenta el pueblo, transmitirle calor humano y respaldo absoluto.
En su reflexión afirma que, aunque sus enemigos crean lo contrario, Cuba no está sola y cuenta con el apoyo de quienes creen en la paz y en la liberación del ser humano de toda forma de opresión.
Finalmente, expresa que, pese a las dificultades, con el esfuerzo y la solidaridad de las personas bondadosas la situación podrá superarse para bienestar de cubanas y cubanos.
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