Las declaraciones fueron realizadas durante su participación en una gran concentración realizada en esta capital en apoyo a las luchas por el respeto a los derechos de las féminas en Brasil y en el mundo, con motivo del Día Internacional de la Mujer.
En ese contexto, Hosseini sostuvo que la agresión del pasado 28 de febrero, la cual martirizó al líder iraní, marcó el inicio de una nueva etapa de confrontación.
“En el nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso. La guerra realmente ha comenzado en Irán. Comenzó con el martirio del líder de Irán”, expresó.
A su juicio, quienes planificaron la operación militar consideraron que eliminar a Jamenei provocaría un debilitamiento político del país. Sin embargo, aseguró que la reacción del pueblo fue distinta a la esperada.
Según afirmó, la muerte del ayatolá generó un sentimiento de unidad y resistencia que se manifestó de inmediato en distintos espacios públicos.
Hosseini relató que, incluso bajo bombardeos, la población mantiene una presencia constante en las calles.
“Desde el momento en que se lanzó el ataque, a pesar de que el pueblo de Irán está bajo un intenso bombardeo enemigo, no abandonaron la plaza ni un momento”, señaló.
Describió además escenas de participación popular en actos de homenaje y duelo. De acuerdo con su testimonio, los iraníes acuden diariamente a cementerios y lugares públicos para rendir tributo al líder fallecido y reafirmar su compromiso con la defensa del país.
En su intervención, sostuvo que los responsables de la ofensiva militar desconocen la identidad política y cultural de la sociedad iraní. “Los invasores no conocen al pueblo iraní, no conocen su resistencia”, afirmó.
Agregó que la respuesta social también incluye el respaldo de comunidades religiosas chiitas, que consideran el asesinato de Jamenei como un ataque contra su liderazgo espiritual.
En ese sentido, indicó que numerosos creyentes se han movilizado para defender la memoria del líder y expresar su rechazo a las acciones militares contra el país.
Advirtió que, en su opinión, las potencias que impulsan la confrontación buscan provocar más sufrimiento. “Los enemigos quieren más vida, más sangre de los iraníes”, manifestó.
No obstante, aseguró que tales acciones no lograrán quebrar la determinación del pueblo.
Insistió en que la resistencia forma parte de la historia política de Irán y que el actual escenario refuerza ese sentimiento colectivo. “La guerra no se acabará hasta que haya una venganza contra los invasores”, concluyó.
La jornada en Brasilia reunió a activistas, militantes políticos y representantes de movimientos sociales que se manifestaron, además de otros temas, sobre las luchas de las mujeres, los derechos sociales y la solidaridad internacional entre los pueblos.
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