La diplomática, encargada de Negocios de la Embajada de Cuba en esta capital, expresó: “Estamos listos para dialogar con Estados Unidos sobre los temas importantes para la relación bilateral y para hablar sobre aquellos en los que tenemos diferencias”.
Dijo que cualquier diálogo deberá respetar la soberanía de Cuba y su derecho a la autodeterminación. “Estamos seguros de que es posible encontrar una solución”, afirmó.
El periódico destacó que la entrevista, que abarcó diversos temas, ocurre en un momento particularmente volátil para Cuba con el reforzamiento del bloqueo económico, comercial y financiero de larga data impuesto por Estados Unidos a la nación antillana, a lo que ahora se añade como medida de presión un cerco petrolero por parte de la administración de Donald Trump.
La casi imposibilidad de que Cuba pueda acceder a los imprescindibles suministros de petróleo debido a una orden ejecutiva firmada por Trump el pasado 29 de enero, han profundizado aún más la situación de crisis en el país caribeño.
«Estamos haciendo todo lo posible y somos muy creativos, pero tiene un grave impacto», dijo Torres Rivera sobre el bloqueo. «Es un castigo colectivo contra el pueblo cubano», subrayó.
La jefa de la Misión de Cuba enfatizó en sus respuestas que “somos vecinos” y “tenemos desafíos comunes, amenazas comunes, y podemos hablar de todo eso, y podemos hacerlo desde el respeto a la soberanía y al derecho de autodeterminación de cada uno. Estamos listos para eso”.
Ratificó en ese sentido que Cuba está «lista para participar» en las conversaciones, independientemente de quién las dirija. «No estamos hablando de personas, estamos hablando del gobierno, y estamos listos para dialogar con Estados Unidos sobre los importantes temas que tenemos en las relaciones bilaterales», concluyó.
Desde que asumió su segundo mandato en enero de 2025, el presidente Trump ha recrudecido su política de máxima presión contra Cuba. Una de sus primeras medidas fue reincluir al país en una unilateral y arbitraria lista de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo, de la cual lo había sacado tardíamente su antecesor demócrata Joe Biden antes de abandonar la Casa Blanca.
La apuesta de Trump al colapso de Cuba es parte del guion que hace más de seis décadas dejó por el escrito Lester D. Mallory en un memorando secreto.
El 6 de abril de 1960, Mallory, entonces vicesecretario de Estado Asistente para los Asuntos Interamericanos, definió la filosofía del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto meses después de forma unilateral contra Cuba.
“La mayoría de los cubanos apoyan a Castro… el único modo previsible de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales… hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba… una línea de acción que, siendo lo más habilidosa (…) los mayores avances en (…) provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.
La estrategia, desde entonces, ha consistido, no solo en eso, sino en hacer creer que la causa de tales males se debe a la teoría del denominado «estado fallido» y no en la política de asfixia que aplican sucesivos gobiernos de Estados Unidos.
La actual administración persiste en la hostilidad y en ignorar el llamamiento casi unánime de la comunidad internacional para poner fin a esa política ilegal e inhumana contra Cuba, expresada en 33 resoluciones de la Asamblea General de la ONU.
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