La Procuraduría General de la República (PRG) sostuvo en su dictamen que existe la necesidad de garantizar un monitoreo médico permanente del estado del exgobernante, quien, según el documento, está expuesto a “alteraciones súbitas e imprevisibles” que requieren cuidados continuos.
Bolsonaro cumple una condena de 27 años y tres meses de prisión tras ser hallado culpable por su participación en una trama golpista contra el orden democrático, que incluyó delitos como organización criminal armada y tentativa de golpe de Estado.
El mandatario de 71 años permanece internado en el Hospital DF Star de esta capital desde el 13 de marzo, luego de sufrir un malestar en su celda, y posteriormente fue diagnosticado con bronconeumonía bacteriana bilateral, condición que, de acuerdo con informes médicos, exige seguimiento clínico constante.
La defensa del exgobernante reiteró la solicitud de prisión domiciliaria tras el deterioro de su estado de salud, con el argumento de que hay riesgo de muerte súbita y la imposibilidad de recibir atención adecuada en el régimen cerrado.
En ese contexto, el fiscal general consideró que el entorno domiciliario permitiría un acompañamiento más eficaz y seguro para Bolsonaro, quien cumple su condena en la Papudinha, un edificio del Complejo Penitenciario de Papuda, en Brasilia.
La decisión final sobre el tema corresponde al juez Alexandre de Moraes, relator del caso en el STF, quien solicitó previamente el pronunciamiento de la Fiscalía tras recibir nuevos informes médicos sobre la situación del exmandatario.
En ocasiones anteriores De Moraes y el tribunal han rechazado los pedidos de prisión domiciliaria, al indicar que las condiciones del centro penitenciario responden integralmente a las necesidades médicas del condenado, con servicios continuos, múltiples atenciones diarias, sesiones de fisioterapia y actividades físicas.
De acuerdo con un informe del establecimiento carcelario citado este mes por CNN Brasil, en 39 días de custodia allí Bolsonaro recibió 144 atenciones médicas, 13 sesiones de fisioterapia y participó en 33 actividades físicas.
Otro elemento considerado por el juez en negativas previas fue la manipulación de la tobillera electrónica por parte del exgobernante en noviembre pasado, que fue descrita por De Moraes como un intento deliberado y flagrante de fuga.
jha/mar













