Mediante un mensaje en su perfil en la red social X, la vicemandataria expresó las más sinceras condolencias a sus hijas Matilde y Valentina, así como a toda su familia en este momento.
Su palabra permanece como legado de reflexión, espíritu crítico, vocación docente y amor por la literatura, subrayó la bioquímica de profesión, compañera de fórmula de Bernardo Arévalo por el partido Movimiento Semilla.
Periodistas compartieron también los valores personales de Méndez, nacido en esta capital en 1964, formado en esa profesión en la Universidad de San Carlos y que continuara sus estudios de doctorado en Letras en la Universidad Nacional de Costa Rica.
Entre sus principales aportes, enfatizaron medios locales de prensa, estuvo su interés por la novela negra y la creación de personajes que exploran los conflictos sociales desde la ficción.
Destacaron su destreza en el relato corto, donde logró capturar la psicología del chapín de la ciudad. Una de sus obras más emblemáticas fue Manual para desaparecer (1997), añadieron.
Mencionaron además Ruleta Rusa (2001), una colección de relatos que profundiza en la violencia y el azar, así como Completamente Inmóviles (2002), que sigue explorando la parálisis social y personal.
En 2010 sacó Crónicas de Paso, una pieza que hibrida la narrativa con la observación casi periodística de la realidad.
Como académico dedicó gran parte de su carrera a estudiar y difundir la literatura centroamericana, dentro de lo cual sumó Diccionario de Autores y Críticos de Guatemala, herramienta de consulta esencial para investigadores de la literatura del país.
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