Los desembolsos significaron un 13 por ciento de la ejecución del presupuesto para ese fin, detalló un reporte del estatal Diario de CentroAmérica, en base a un informe del Ministerio de Finanzas Públicas.
El sector de educación, ciencia y cultura acumula cinco mil 131,8 millones de quetzales (casi 671 millones de dólares) implementados, lo que muestra un crecimiento del 10,4 por ciento en comparación con el mismo lapso del 2025.
Salud y asistencia social reportó dos mil 468,3 millones de quetzales (cerca de 323 millones de dólares) en erogaciones, equivalentes al 10,3 por ciento de ejecución, y un 12,5 en referencia al mismo período del 2026, amplió el texto.
Añadió que la ejecución en vivienda muestra crecimiento del 116,8 por ciento y que algunas de las distribuciones monetarias se destinaron a garantizar la nutrición y bienestar de guatemaltecos en situaciones precarias.
Ejemplificó que la cartera de Salud Pública y Asistencia Social desembolsó 73,3 millones de quetzales (sobre 9,5 millones de dólares) para la atención de diarreas agudas y vacunación en menores de cinco años, la prenatal, parto seguro y asistencia a recién nacidos.
A ello sumó la dotación de micronutrientes a mujeres en edad fértil, mientras Educación invirtió 594,9 millones de quetzales (casi 78 millones de dólares) en alimentación escolar de preprimaria, primaria, nivel medio y enseñanza inicial.
Guatemala cuenta para este 2026 con un presupuesto histórico que asciende a 164 mil 163,3 millones de quetzales (poco más de 21,4 mil millones de dólares) y el Gobierno decidió apostar por áreas claves.
La inversión social significa cerca del 9,1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), un ligero incremento respecto a años pasados, de acuerdo con cifras oficiales.
Sin embargo, según analistas, el 66 por ciento del presupuesto total se va en funcionamiento (pagar sueldos de maestros, médicos, policías y administrativos), y solo el 21 es dinero real en obras físicas o proyectos nuevos.
El mayor reto, señalaron, no es tener el monto para la inversión, sino que los ministerios logren gastarlo a tiempo y sin corrupción, y no se quede en pago de nóminas o burocracia.
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