La comunicación, dirigida a gobernadores, alcaldes, coordinadores de gestión del riesgo, corporaciones autónomas regionales, entidades operativas y sectoriales, organismos de control, cooperación internacional y otras asociaciones, insta a implementar recomendaciones orientadas a anticipar los efectos del evento, especialmente en escenarios de desabastecimiento hídrico e incendios forestales.
La Ungrd recordó que, de acuerdo con análisis técnicos, existen condiciones que permiten prever la ocurrencia de El Niño fundamentalmente durante el segundo semestre de este año.
Señaló cómo los modelos indican que la actual temporada de lluvias podría ser deficitaria, y estimaciones recientes indican una probabilidad del 61 por ciento de desarrollo del fenómeno entre mayo y julio, la cual podría aumentar progresivamente hasta superar el 90 por ciento entre septiembre y diciembre.
Ante este panorama, en el que un eventual Fenómeno El Niño podría coincidir con la temporada de menos lluvias a mitad de año, se estructuraron lineamientos en tres ejes: conocimiento del riesgo, reducción del riesgo y manejo de desastres, ahondó.
Entre las principales orientaciones, refirió, se destacan la identificación y análisis de escenarios de riesgo por desabastecimiento hídrico e incendios forestales; la promoción del uso eficiente del agua y el mantenimiento de sistemas de acueducto; el fortalecimiento de mecanismos de protección financiera; y el alistamiento de capacidades institucionales para acciones de respuesta.
El Niño es un fenómeno climático natural, en el que las aguas de superficie del océano Pacífico central y oriental sufren un calentamiento anómalo y provocan cambios en las pautas meteorológicas en todo el mundo.
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