Según un comunicado de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura(FAO) uno de los programas más sobresalientes es el de Bioma de Bosques Críticos de Panamá – Conservación Colaborativa del Darién(este).
Esa iniciativa, liderada por el Ministerio de Ambiente(Miambiente), el apoyo técnico de FAO, y con el financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, está enfocada en la sostenibilidad ambiental y el respeto a los derechos colectivos, agrega el informe.
El proyecto marca un paso histórico hacia la certificación del aprovechamiento forestal comunitario en las comarcas originarias Emberá Wounaan, Kuna de Wargandí y Kuna de Madungandí, lo que, a su vez, fortalece la gobernanza indígena y promueve el reconocimiento internacional de prácticas autóctonas las áreas boscosas.
Como parte de este proceso, equipos técnicos de la FAO y de Miambiente realizaron una evaluación técnica y social preliminar para identificar brechas y oportunidades, asi como iniciaron esta semana una auditoría formal en esos territorios, según trascendió.
El programa también ha contribuido de manera significativa a los avances del marco normativo, apoyando la elaboración y socialización del primer borrador de la nueva Ley Forestal, con un enfoque de sostenibilidad, legalidad y participación comunitaria.
Según FAO, de manera complementaria, se ha iniciado la formulación de la segunda fase del Programa Nacional de Restauración Forestal, con el prisma territorial, herramientas de monitoreo y alineación con los compromisos nacionales e internacionales en restauración, biodiversidad y cambio climático.
A juicio del coordinador subregional de FAO, el brasileño Adoniram Sanches, un componente central del trabajo ha sido el proceso de Consentimiento Libre, Previo e Informado, desarrollado con las comunidades de Nurra, Walla y Mortí, en la Comarca Kuna de Wargandí.
Este plan, subrayó, ha permitido reafirmar el valor del territorio como base de la identidad cultural, los medios de vida y la gobernanza indígena, así como identificar elementos ambientales críticos como bosques, fuentes de agua, zonas de caza, pesca y sitios de importancia cultural y espiritual.
En ese sentido, resaltó que en ese proceso, las comunidades fortalecieron su compromiso con la protección del territorio y la gestión participativa de los recursos forestales, integrando la conservación ambiental con medios de vida sostenibles y el bienestar de las familias.
Sanches remarcó que en este Día Internacional de la Madre Tierra, la FAO reafirma su compromiso de seguir acompañando a las comunidades indígenas y a las instituciones panameñas en la promoción de una gestión forestal sostenible, inclusiva y basada en derechos, como pilar fundamental para la conservación de los ecosistemas y el desarrollo sostenible.
El Día Internacional de la Madre Tierra se celebra cada 22 de abril, instaurado por la Organización de las Naciones Unidas en 2009 para que se tomen conciencia sobre la protección ambiental, la biodiversidad y la sostenibilidad.
La FAO destaca este día para reflexionar sobre la gestión sostenible de los recursos forestales, la agricultura y el equilibrio entre los seres humanos y la naturaleza.
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