La nota del ente de seguridad precisa que “el plan era detonar un coche con el uso de un artefacto explosivo».
En relación con esos preparativos, los agentes arrestaron a siete simpatizantes de la ultraderecha, adeptos a la ideología neonazi, reclutados por los servicios especiales de Ucrania, según el comunicado oficial.
Las detenciones se llevaron a cabo en las ciudades de Moscú, Ufá, Novosibirsk y Yaroslavl. El cabecilla del grupo se resistió al arresto con un arma de fuego y fue neutralizado.
Durante los registros decomisaron un artefacto explosivo, una granada, una pistola con silenciador, dos pistolas de gas, propaganda neonazi y emblemas de grupos paramilitares de Ucrania.
Los sospechosos están siendo investigados por tráfico ilegal de armas y explosivos, mientras se estudia su eventual enjuiciamiento por preparativos para perpetrar un acto de terrorismo. Los servicios especiales de Ucrania, según el FSB, procuran activamente torpedear el bloqueo de la red social Telegram y otras medidas que Rusia está tomando para garantizar la seguridad en el ámbito de la información.
La nota de prensa sostiene que «el adversario utiliza ampliamente Telegram para actos de sabotaje y extremistas, ciberestafas y otros delitos graves».
Ejecutivos y empleados de Roskomnadzor, así como miembros de sus familias, reciben estos días amenazas de represalias físicas у se enfrentan a acciones extremistas, ataques armados y atentados terroristas cuyos autores materiales son jóvenes rusos, entre ellos menores de edad, coordinados desde el extranjero, dice el comunicado.
En un video difundido por el FSB, uno de los sospechosos admitió que fue miembro de «un grupo en el que se estaban discutiendo y planificando explosiones e incendios contra empleados de Roskomnadzor».
Otra detenida confesó haber actuado como «administradora del grupo en el que se preparaba un atentado contra un subjefe de Roskomnadzor».
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