De acuerdo con la televisión estatal Al-Ikhbariya, el ataque tuvo como objetivo la zona rural central de Quneitra, sin que hasta el momento se hayan precisado daños materiales o víctimas.
El bombardeo ocurre en un contexto de continuas acciones que las autoridades sirias califican como violaciones de su soberanía, en particular en regiones del sur del país.
En los últimos meses, estas acciones se han intensificado e incluyen incursiones en localidades, registros de viviendas, instalación de puestos de control y detenciones de civiles, entre ellos pastores y menores de edad.
Estos hechos se producen en paralelo a un proceso de contactos indirectos que, según declaraciones del presidente sirio Ahmed al-Sharaa, avanza con dificultad debido a la insistencia israelí en mantener presencia en territorio sirio.
Tras derrocamiento del gobierno de Bashar Al-Assad en diciembre del 2024, Israel declaró sin valor al Acuerdo de Separación de Fuerzas de 1974 y amplió su control sobre la zona de amortiguación, mientras mantiene operaciones militares que, según Damasco, han provocado víctimas civiles y daños a infraestructura.
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