En un comunicado, la FSM denunció las crecientes amenazas de agresión militar del Gobierno de Estados Unidos contra la hermana Cuba, unido a las maniobras de hostigamiento naval y aéreo, así como la activación de mecanismos de desinformación y presión mediática.
Todas ellas, continuó, constituyen una violación flagrante del derecho internacional, de la Carta de las naciones Unidas y de los principios de respeto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos.
A la par, la FSM saludó a Raúl Castro y lo calificó como heredero del pensamiento de Fidel Castro, continuador de la obra revolucionaria y garante de la unidad del Partido Comunista de Cuba, del Estado y del pueblo cubano.
El imperio estadounidense, recordó el documento, está acostumbrado a agredir a los pueblos del mundo, como lo hizo en Vietnam, Granada, Panamá, Iraq, Libia, Siria, Nicaragua, El Salvador y tantos otros territorios. Ahora, pretende amedrentar a Cuba con su poderío militar.
Sin embargo, la historia enseña que la Isla no se rinde frente a las amenazas y responde con la conciencia revolucionaria intacta y la certeza de que no está sola.
La FSM también exigió el cese inmediato de todas las acciones bélicas, verbales y mediáticas que pretendan desestabilizar la paz y la soberanía de Cuba, y rechazó cualquier intento de justificar una intervención militar bajo falsos pretextos humanitarios o de seguridad nacional. A su vez, el comunicado resaltó el espíritu de rebeldía del pueblo cubano que le permitió enfrentar con éxito la invasión mercenaria de Playa Girón, 1961; décadas de sabotaje terrorista financiado desde el exterior; así como el bloqueo económico, comercial y financiero más largo y cruel de la historia, mantenido y recrudecido por 11 administraciones estadounidenses.
Reafirmó el respeto irrestricto al derecho del pueblo cubano a la autodeterminación y a la construcción de su propio destino sin injerencias extranjeras. Ninguna potencia imperialista tiene autoridad moral, ni jurídica para imponer su voluntad mediante la amenaza.
Los trabajadores a través de sus organizaciones sindicales declaran ante el mundo: Cuba no está sola. Frente a las amenazas de guerra, respondemos con más solidaridad y movilización. Frente al intento de doblegar la voluntad del pueblo cubano, respondemos con más unidad y más lucha internacionalista, concluyó el documento.
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