La esteatosis hepática, antes conocida como enfermedad del hígado graso, afecta a millones de personas en todo el planeta y es una de las causas de enfermedad hepática crónica de más rápido crecimiento a nivel mundial.
Esta afección –según la Organización Mundial de la Salud (OMS)- está estrechamente relacionada con la obesidad, la diabetes tipo II, las afecciones cardiovasculares y otros trastornos metabólicos.
En tanto, precisa el organismo internacional, la hepatopatía alcohólica sigue siendo un factor importante que contribuye a la carga global de la enfermedad.
La OMS subraya que sin una prevención y tratamientos eficaces, la hepatopatía hepática grave puede progresar a fibrosis hepática, cirrosis y cáncer de hígado, lo que ejerce una presión cada vez mayor sobre los sistemas de salud en todo el mundo.
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