En las últimas semanas, la nación neogranadina experimentó lluvias por debajo de lo normal que generan déficit hídrico y altas temperaturas por encima del promedio registradas en distintas regiones, especialmente en el Caribe.
A juicio de la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez, el actual escenario permite confirmar que la situación podría ser más grave que la acarreada por el fenómeno de El Niño entre 2023 y 2024.
“Tenemos tres procesos anómalos de variabilidad climática ocurriendo al mismo tiempo: meses con lluvias por debajo de lo normal que han generado estrés hídrico, temperaturas históricas y un posible fenómeno de El Niño con alta probabilidad de consolidarse desde junio”, remarcó la funcionaria.
Recomendó entonces a los alcaldes y gobernadores destinar recursos y equipos técnicos para atender los posibles impactos que puedan presentarse en sus territorios en las semanas venideras.
La cartera reiteró a las entidades territoriales la necesidad de fortalecer el monitoreo permanente de las alertas emitidas, así tomar las medidas tales como disponer de las capacidades necesarias para responder ante posibles emergencias.
De acuerdo con pronósticos, Colombia se enfrenta a un fenómeno de El Niño con un 82 por ciento de probabilidad de llegada desde junio y cuyos efectos podrían ser fuertes o muy fuertes.
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