La epidemia, declarada el pasado 15 de mayo, ya alcanzó tres provincias y ha registrado unos 930 casos sospechosos y más de 200 muertes presuntamente por esta dolencia, en tanto al menos 145 personas estaban hospitalizadas.
La respuesta congoleña se realiza en coordinación con los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros socios, en particular las autoridades sanitarias de Uganda y Sudán del Sur, países fronterizos hacia donde se propagó la enfermedad.
El ministro de Salud de RDC, Roger Kamba, dijo la víspera que el país está pagando el precio más alto en este brote de ébola, como lo demuestra el fallecimiento el domingo de un médico que trabajaba en primera línea.
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