Así surgieron desde la perspectiva y visión de Estado, en torno a establecerlos legalmente por mandato para la conservación y protección de sus recursos naturales, subrayó la entidad en un mensaje en sus perfiles en redes sociales.
Sirvieron de base al manejo del criterio de “sistema”, a partir de lo cual primó la “ordenación y experimentación forestal”, así como la atención y mejoramiento de determinadas áreas de bosque, remarcó.
Se constituyeron en lugares que por su belleza escénica natural, valor histórico o científico, por su flora y fauna, ameritan su resguardo, acotó el Conap.
Entre los primeros Parques Nacionales declarados sobresalió el emblemático Tikal, ubicado en el nororiental departamento de Petén, con su densa selva tropical y monumentales sitios arqueológicos de la civilización maya.
En el 1955 también destacaron el Naciones Unidas (en los municipios de la urbe Villa Nueva y Amatitlán) y Río Dulce (en el caribeño Izabal).
El Conap, institución encargada de administrar el Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas, tiene registrados oficialmente 21 en el país.
Constituyen asimismo tesoros el Parque Nacional Volcán de Pacaya y Laguna de Calderas, en Escuintla; Laguna Lachuá y Grutas de Lanquín, Alta Verapaz; Sierra del Lacandón y Yaxhá-Nakúm-Naranjo, igualmente en Petén, entre otros.
Los Parques Nacionales aseguran los servicios ecosistémicos, resguardan la biodiversidad, mientras preservan la identidad y desarrollo sostenible, según analistas.
rc/znc













