Zverev, tercero del mundo, navegó desde la zozobra inicial hasta la precisión quirúrgica para firmar un 7-6 (7/3), 6-1 y 6-3 en dos horas y media donde el talento emergente del español se fue diluyendo como tiza bajo la lluvia.
Jódar, atrevido y luminoso en el arranque, acarició el primer set con ventaja de 5-2, pero el pulso le tembló en el momento decisivo y permitió a Zverev reconstruir el paisaje hasta dominar el desempate con temple de veterano.
Bajo el techo de la Philippe Chatrier, convertido en bóveda de ecos y control, el germano encontró su mejor versión, reduciendo errores al mínimo y cerrando los dos últimos parciales con la contundencia de quien intuye cercana su primera corona grande.
En semifinales, Zverev aguardará al vencedor del duelo entre el checo Jakub Mensic y el brasileño Joao Fonseca, dos nombres que encarnan la nueva oleada que ya golpea con insistencia las puertas del circuito.
rc/blc













