La medida intenta impedir su utilización por los grupos armados islamistas, que usan este tipo de vehículos para sus ataques a los convoyes de combustibles, aldeas pobladas de las zonas rurales, o instalaciones militares.
La orden fue transmitida la víspera e hizo excepciones para Bamako, capitales regionales y algunos otros centros urbanos importantes.
Asimismo se anunció la suspensión de la importación, tránsito, comercialización, venta y distribución de motocicletas con motores de ese cubicaje o superior, así como sus accesorios.
La batalla de Malí contra los grupos armados se intensificó luego de la toma por parte de estas facciones de varias regiones en el norte del país, incluida la ciudad estratégica de Kidal.
Recientemente el ejército de Malí llevó a cabo varios ataques en los alrededores de Kidal, ubicada en una región desértica del norte del país, escenario también de violentos enfrentamientos entre los militares malienses y rebeldes tuareg, aliados coyunturales al grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (Jnim).
Gobernado por una Junta Militar tras sucesivos golpes de estado ocurridos en agosto de 2020 y mayo de 2021, Malí, país del Sahel, sufre desde hace varios años una inestabilidad provocada por la actividad de insurgencias radicales islámicas y separatistas tuareg, las cuales se empeñan en tomar el poder.
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