El hecho ocurrió en el contexto de la Operación Torniquete, una ofensiva lanzada por las fuerzas de seguridad para combatir el robo de mercancías y automóviles, delitos que generan millonarias pérdidas económicas en el territorio.
De acuerdo con las investigaciones, el detenido ejercía funciones de liderazgo dentro de la mencionada estructura y era señalado como uno de los responsables de coordinar acciones relacionadas con el robo de cargas, además de participar en esquemas ilegales de comercialización y recuperación de vehículos sustraídos.
A criterio de las autoridades, el sospechoso operaba desde áreas bajo influencia de la organización criminal y mantenía vínculos con otros integrantes de la facción, considerada una de las más poderosas y extendidas en este país sudamericano.
La Operación Torniquete, recordó agencia Brasil, ha sido utilizada por la Policía Civil para desarticular redes vinculadas al robo de mercancías, actividad convertida en una importante fuente de ingresos para grupos criminales en Río de Janeiro.
En acciones anteriores, los agentes lograron recuperar cargas robadas, detener a presuntos traficantes y decomisar materiales relacionados con esas actividades ilícitas.
Investigadores afirman que las organizaciones criminales recurren al robo de cargas para obtener ganancias directas mediante la venta de los productos sustraídos y fortalecer su control territorial y financiar otras acciones ilegales.
Antes este escenario, las fuerzas de seguridad han intensificado la cooperación entre policías civiles y militares para localizar a dirigentes de la organización, acusados de delitos como narcotráfico, homicidios, extorsión y robo de cargas.
Fundado en Río de Janeiro en la década de 1970, el Comando Rojo es una de las principales organizaciones criminales de Brasil y ha ampliado su presencia en diversas regiones durante los últimos años, consideran especialistas en seguridad pública.
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